El objetivo de este trabajo realizado por investigadores de
diferentes universidades argentinas fue evaluar el efecto de la edad y el
entrenamiento sobre una tarea de recuerdo de palabras. En función de los
antecedentes, se esperó hallar que los sujetos adultos jóvenes recordaran mayor
cantidad de palabras que los adultos maduros, y que el entrenamiento mejorara
el rendimiento en ambos grupos etarios.
Método
Participantes. El Grupo Maduros
(n=30) estaba formado por personas de entre 65 y 90 años de edad y el Grupo
Jóvenes (n=30), entre 18 y 25 años. Cada uno estuvo conformado por iguales
cantidades de hombres y mujeres. El nivel educativo de ambos grupos fue homogéneo:
los sujetos jóvenes tenían nivel secundario completo y continuaban sus
estudios, y para los grupos de sujetos maduros se seleccionaron individuos que
como mínimo hubieran finalizado la escuela primaria.
Instrumentos.
Se utilizó una lista de 15 palabras
seleccionadas según la longitud y el uso de las mismas. La selección se realizó
tomando 30 páginas de Internet, las cuales se analizaron con un contador de
palabras. El criterio para determinar las palabras más utilizadas fue la
selección de los términos que aparecieron más veces en el contador de palabras,
y como las menos usadas, las que menos puntuaron. La lista quedó conformada por
palabras de diversa longitud (cortas y largas) y uso (más utilizadas, uso medio
y poco uso).
Procedimiento.
Se utilizó un diseño factorial
2x2, cuyos factores fueron Edad (jóvenes-maduros) y Entrenamiento (con
entrenamiento-sin entrenamiento), ambos factores, intersujeto. La
administración fue individual. Los sujetos de los Grupos Maduros sin
entrenamiento (MSE) y Jóvenes sin entrenamiento (JSE), realizaron una prueba en
la cual se les leyó una lista de palabras y luego de 10 segundos se les pidió
que nombraran en voz alta cuáles recordaban, en cualquier orden. El
investigador registraba las palabras que decía el sujeto. A los grupos Maduros
con entrenamiento (MCE) y Jóvenes con entrenamiento (JCE) se les tomó un
pre-test igual al de los grupos sin entrenamiento, e inmediatamente después se
les administró un entrenamiento, que consistió en la lectura de las primeras 2 palabras
de la lista, pidiéndole luego al sujeto que las nombrara; a esas 2 palabras se
le agregaron otras 3 (siendo ahora un total de 5 palabras) y se le pidió que
nombrara la totalidad de las palabras; luego se le agregaron otras 2 más, y se
volvió a pedir al sujeto que las nombrara (sumando las anteriores también);
seguidamente otras 3, y así sucesivamente hasta alcanzar el final de la lista
de 15 palabras, leídas por el experimentador.
Las listas de palabras fueron
leídas en el mismo orden para todos los sujetos. Finalmente se les tomó un
post-test, de idéntico procedimiento que el pre-test, es decir, se volvió a
leer la misma lista de 15 palabras, y se registró la cantidad recordada. La
medida dependiente fue la cantidad de palabras recordadas en ambas pruebas.
Resultados
Los resultados muestran, tal como
se observó en investigaciones previas, que los grupos maduros muestran un
deterioro en la memoria. Esto se refleja en un recuerdo de palabras
significativamente menor en los grupos de maduros, en comparación con los
grupos de jóvenes al comienzo del estudio.
Por otro lado, se halló que el
entrenamiento produjo un incremento en la cantidad de palabras recordadas en
ambos grupos etarios. Los grupos que recibieron entrenamiento se diferenciaron
de sus controles, sin entrenamiento. Los grupos JSE y MCE obtuvieron un
rendimiento similar en la tarea de recuerdo de palabras. Estos resultados
sugieren que el entrenamiento cognitivo es relevante no sólo para ancianos,
sino también para individuos jóvenes. Ambos grupos etarios podrían sufrir un
deterioro en la memoria si no ejercitan esta función, la cual podría ser mejorada
mediante técnicas de entrenamiento.
Fuente:
http://www.psiencia.org/index.php/psiencia/article/viewArticle/59/97
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